Cláusulas suelo - Adelina Martínez-Paul -- Abogados Vigo

María Adelina Martínez Paul

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Cláusulas Suelo

LAS CLÁUSULAS SUELO

Es una cuestión, la existencia y reclamación de las denominadas “ cláusulas suelo ”, que nos encontramos a diario, en los periódicos, noticiarios, o en la misma calle, a nuestro alrededor. Como se pueden tener nociones equivocadas, os propongo lectores la siguiente información que espero os ayude.

En primer lugar, qué son las denominadas cláusulas suelo y su opuesto las denominadas cláusulas techo. Pues de forma simple, son un pacto que se recoge generalmente en los contratos de préstamo que conceden las entidades financieras, en las escrituras públicas notariales, en dónde se pacta un interés variable.
A diferencia del interés fijo, en que se pacta un tipo porcentual exacto que durará todo el plazo pactado para devolver el préstamo (y sabes de antemano, cuánto has de devolver y cuándo has de hacerlo); cuándo se pacta un interés variable, lo que se pretende o busca por parte del que solicita el préstamo es tener el beneficio de aprovecharse de las bajadas de interés (las entidades financieras reciben el dinero del Banco Europeo – en Europa – que se lo presta a un determinado tipo de interés que varía: pues alterando el precio de este dinero se maneja también la economía de los distintos países, y de Europa, añadiendo más o menos dinero al que hay en circulación y se maneja por los particulares-consumidores; pero al mismo tiempo las entidades financieras se prestan también dinero entre ellas, y el precio de este dinero también varía, este precio se referencia en un índice variable que se conoce como EURIBOR.)
Al pactar un interés variable, en la escritura de préstamo, se suelen establecer dos variables: la primera, indexar el interés del préstamo con referencia a esta variable, el EURIBOR; la segunda, añadir un porcentaje adicional (0’5, 0’95, 1, 1’5, etc que se adicionan al variable EURIBOR); el tipo de interés del préstamo que pactamos con la entidad financiera viene así fijado para la duración del préstamo, EURIBOR + X puntos porcentuales. Como el EURIBOR se va publicando de forma diaria, mensual, trimestral, semestral, anual (hay varias posibilidades, en función de los plazos en que se pacta la devolución del dinero entre las entidades financieras europeas), el particular prestatario puede saber en todo momento cuál es el interés que está pagando por su crédito. Y de hecho la entidad financiera le va comunicando cada cierto tiempo cómo va variando la cantidad que tiene que pagar, generalmente al mes, para atender a su préstamo: cantidad que varía precisamente con las alteraciones que se operan en el EURIBOR.

Pero, las entidades financieras introdujeron unas barreras, o límites: las cláusulas suelo. Con ellas se deja el pacto en la escritura de préstamo de que si el EURIBOR + X puntos (el INTERÉS VARIABLE pactado) baja por debajo de cierto tipo de interés mínimo (pongamos por ejemplo un 3%), la entidad financiera se reserva el derecho de cobrar siempre este mínimo. De esta suerte si el EURIBOR baja (el precio del dinero está muy barato) el particular no se llega a aprovechar de dicha bajada, pues siempre pagará el mínimo interés pactado en la escritura de préstamo como “cláusula suelo”.
Aunque se pacta en contraprestación la denominada “cláusula techo”: se establece un interés máximo que la entidad financiera podrá cobrar, y si el interés variable supera este máximo el prestatario nunca paga más de dicho límite; la realidad es que hay una desproporción material entre los dos límites [pues el profesional de las finanzas es la entidad financiera, y no el particular que pide un préstamo; y la entidad financiera sabe, pues sus especialistas han realizado profundos análisis, estudios de mercado y simulaciones, que es factible que se produzca una situación a medio-largo plazo en que los tipos del EURIBOR caigan por debajo de mínimos (en 2017 el EURIBOR ha llegado a ser negativo: es decir, se cobra por recibir el dinero y no por prestarlo), y por ello fijan las cláusulas suelo, para garantizarse en todo caso cobrar una cantidad mínima y ganar dinero al préstamo que conceden].
Debido a esta diferencia de conocimiento esencial del mercado: así como al resultado que se deriva, esto es que el consumidor nunca se puede beneficiar de las bajadas de interés si se admiten las barreras de las cláusulas suelo; es por lo que finalmente se ha producido una reacción de las entidades vigilantes del mercado, entre ellas la JUDICATURA, que ha provocado una reacción no conocida con anterioridad: admitir que tales prácticas bancarias, de asegurarse el mínimo de interés evitando las fluctuaciones del mercado, son discriminatorias para con los clientes, consumidores y usuarios, y se les debe protección. Tal protección consiste en declarar nulas las cláusulas y ordenar judicialmente que las entidades financieras que han impuesto estas cláusulas suelo devuelvan el dinero indebidamente cobrado.

Como remate a las presentes reflexiones: Primero, hay una exigencia para poder reclamar las devoluciones por las cláusulas suelo contenidas en nuestros contratos de préstamo, y es la condición personal del prestatario y del préstamo. El préstamo ha de ser un préstamo personal de consumo, un préstamo a consumidores (el más típico es el préstamo para adquirir una casa, con garantía hipotecaria sobre la misma), pues la protección jurisdiccional no alcanza a los préstamos de profesionales (pensemos en el promotor que ha pedido del Banco un préstamo para construir un edificio y vender sus pisos; o en el fabricante que pide el préstamo para comprar la máquina que necesita en su empresa); a estos profesionales no les alcanza la protección judicial: se ha de tratar de particulares consumidores, y de préstamos para la vida y el consumo personal y diario. Segundo, dado el aluvión de reclamaciones, el Gobierno pactó con las entidades financieras que pudieran intentar acuerdos extrajudiciales con los prestatarios-consumidores; y para poder reclamar se ha de intentar previamente un acuerdo con las entidades financieras (algunas parece que han ido llegando a acuerdos satisfactorios, pero como no hay sanciones, la realidad es que los Bancos suelen ofrecer a los clientes perjudicados cantidades inferiores a las que realmente deberían devolver, por lo que los consumidores pierden gestiones, tiempo y las más de las veces dinero – pues prefieren recibir menos a pasar por el recorrido de la reclamación judicial, y así lo han asumido las propias entidades financieras de forma abusiva e ilegítima, desde mi punto de vista, reincidiendo en su comportamiento injusto –).

El Abogado, probando que el cliente es un consumidor-usuario, y que el préstamo que recibió es un préstamo de consumo, formulará su demanda (incluso después de recibir el prestatario el dinero de la entidad financiera si se hizo con abuso e irregularidad), de una forma técnica exponiendo las razones de idoneidad fáctica y también jurídica – juicio de abusividad – que brinden al Juzgador la estimación de la nulidad de la cláusula con las consecuencias económicas adicionales de devolución de cantidades indebidamente pagadas por el prestatario. En la actualidad también se ponen en cuestión que sean regulares y válidas otras cantidades derivadas de la firma de las escrituras públicas, y las garantías hipotecarias, y el pago indebido de ciertas cantidades por los consumidores de los productos bancarios, pero esta es otra cuestión diferente y que tiene diferente posición y resolución dependiendo de cada Juzgado y cada Audiencia Provincial.

Una noticia a mencionar sería la publicada por el periódico El diario, a continuación os dejo el enlace de la noticia:
Noticia

Si la explicación te ha parecido útil, y sobre todo fácil de entender, estaré satisfecho, y te rogaría me lo confirmes. Un saludo para todos. Para ver más noticias, clickee aquí: Noticias

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